El secuestro de las ondas radioeléctricas es de lo más común en el país al revés; consiste en apoderarse de las transmisiones de radio y televisión para hablar, hablar, hablar, hablar, hablar, hablar...............................................hablar, hablar y hablar hasta por los codos, en un larguiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiísimo y aburridiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiísimo monólogo, por supuesto, en boca y codos del amo.
Durante cada secuestro, el amo repite lo mismo: echa el cuento de sus grandes obras, gracias a las cuales los habitantes del país al revés viven en una especie de paraíso terrenal; una repetidera sin sentido, pues si según él los habitantes gozan de tanta felicidad, de tanta prosperidad, la están viviendo, la disfrutan día a día, la gozan... si comen bien, están alimentados, visten bien, tienen residencias cómodas, equipadas; si todos tienen empleo bien remunerado, el dinero alcanza y sobra; si la limpieza de calles y avenidas es impecable y la seguridad, perfecta, entonces, repito, ¡ENTONCES! no necesitan que les echen el cuento una y otra vez.
Durante cada secuestro, los habitantes del país al reves se ocupande atender lo suyo: la lavandera lava, si es que no han cortado el agua por motivos de "racionamiento"; la costurera cose, si es que no ha fallado la electricidad por falta de mantenimiento de las instalaciones que prestan el servicio; el plomero arregla la tubería, si es que logra conseguir el repuesto adecuado en vista de la escasez de productos por falta de dólares para importar; el albañil construye, solo en caso de tenga suerte de conseguir cemento, ya que el amo lo ha regalado a sus amiguitos foráneos; el dibujante dibuja, en caso de que haya encontrado papel disponible en la poco surtida papelería, que lo está por falta de capital suficiente debido a la inflación; la maestra dicta clases, si el salón aún conserva el frágil techo dañado por las lluvias o no se ha inundado por el mismo motivo; los alumnos estudian y aprenden, si sus padres pudieron comprarle los útiles escolares con el poquísimo dinero que ganan; el taxista hace sus "carreritas", si hay pasajeros que se puedan dar el lujo de tomar un taxi; el panadero prepara el pan, si acaso logró conseguir harina; el barrendero barre, a menos que esté haciendo huelga porque no ha recibido pago por un período de tres meses; el carpintero fabrica los muebles, si encuentra madera; el doctor atiende a sus pacientes, con los escasos medicamentos de que dispone... en fin, si corren con suerte, aprovechan el tiempo trabajando mientras el hablador que habla-bla-bla-bla-bla-bla-bla-bla hasta por los codos, lo desperdicia fastidiando a los dueños de los medios... es que el amo se ha hecho experto en cadenas de cadenas, sí, "cadena" justo como se denomina al secuestro de ondas radioeléctricas en el país al revés.
martes, 13 de enero de 2009
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