sábado, 18 de octubre de 2008

Ser rico es malo... cuando se es pueblo


Los mandoneros del paìs al revès llevan caso 10 años tratando de convencer a sus compatriotas de que ser rico es malo, aunque aquèllos, miembros de las cùpulas del règimen, por creerse dueños del paìs, se den vida... con dinero ajeno. Odian el capitalismo y cuando se refieren a èste, lo acompañan con el adjetivo "salvaje", solo que los salvajes son, precisamente, ellos mismos.
¿Còmo pueden convencer a una poblaciòn que disfrutò de libertad durante 40 años (bajo el dominio de las leyes, por supuesto), siendo autosuficiencientes, de que lo mejor del mundo es someterse al dominio de un mesìas mandonero?... ¿COMO?... !A LA FUERZA!, luciendo las armas, los tanques, los aviones, ¡EL UNIFORME!, cada vez que creen conveniente intimidar. Restregar en la cara al pueblo su vestimenta de aceituna rellena les encanta, pues suponen que asì logran pisotear la autoestima de cada alma que habita en el fulano paìs al revès.
La oposiciòn polìtica, que a fin de cuentas no lo es, porque si lo fuera no se someterìa a cuanta ocurrencia se le antoja al règimen, odia no poder manejar al pueblo a su antojo; lo odia en la misma medida y por los mismos motivos que los gobierneros: el pueblo aprendiò a se independiente, no es maleable, no se vende, tiene criterio propio...

lunes, 13 de octubre de 2008

Tanto va el càntaro a la fuente, hasta que se rompe...

Casi 10 años yendo el càntaro a la fuente hasta que se rompiò; mandoneros (règimen) y polìtiqueros (supuesta oposiciòn), son los responsables. El càntaro se les hizo pedacitos, y por màs que inventan maneras de empatarlo, se les vuelve a desbaratar. No se sabe si lo hicieron a propòsito, por ignorantes o por brutos, el hecho es que no hallan manera de repararlo, porque no la hay.
Tal vez quisieron aplicar el mètodo Pavlov en los ciudadanos con oscuros y tenebrosos fines. En sus experimentos-torturas perrunas, Pavlov comprobaba que se podìa manipular la conducta, o el comportamiento (Pavlov decìa "condicionar" en lugar de manipular, para no quedar como un ser malvado ante el resto de la humanidad); al parecer, el investigador nunca se enterò de que solo era posible en animales, y mandoneros y politiqueros del paìs al revès (que tampoco lo sabìan), sin proponèrselo, para su desgracia, afortunadamente, lo demostraron muchos años despuès. Pavlov acostumbraba a su conejillo de Indias (un pobre perrito inocente) a buscar la comida en determinado lugar cada vez que escuchaba una campana; seguro ya, el perro, de que siempre hallarìa el alimento, entonces Pavlov, sàdico èl, no ponìa la "papa", tocaba la campana, y el animalito no encontraba nada, es decir, quedaba hambriento; lo que en realidad quedò demostrado fuè que decirle perro a Pavlov por su comportamiento con la fauna serìa insultar a la raza canina.
Los habitantes del paìs al revès, gente del presente, se niegan a hacer colas para que mandoneros y politiqueros puedan hacer creer al resto del mundo que allì se vive en democracia... Se niegan porque el mètodo Pavlov no funciona en humanos.
Ambos bandos, que en realidad son lo mismo aunque pretendan aparentar que son opuestos, insisten, insisten., insisten hasta el aburrimiento en que democracia es votar (botar, dirìa yo).
Apenas convencerse de que el pueblo se habìa vuelto incrèdulo, mandoneros y politiqueros, desesperados, afanados en mantener la apariencia de demòcratas en paìs democràtico, se creyeron inteligentes y se dedicaron a hacer convocatorias; los primeros, a elecciones una detràs de la otra; los segundos, a protestas de diversa ìndole, siempre pacìficas (porque no es un pueblo violento), en contra de los mandoneros. La gente, esperanzada, aceptò ambas invitaciones pero, al notar que votaban mas no elegìan; protestaban, pero apenas estaban a punto de lograr su objetivo, los convocantes, aparentemente, se acobardaban y daban marcha atràs, se sintieron como los perritos de Pavlov y dijeron "¡BASTA!".