Cada fin de año en el país al revés, se está a la espera de lo que sucederá durante el siguiente, gracias a la amenaza que queda pendiente sobre los habitantes, justamente para que no puedan disfrutar de una "Feliz Navidad" y sepan por adelantado que aquello de "Próspero Año" no se hará realidad.
¿Cuál es la correspondiente a 2008? Que al fin los ciudadanos del país al revés sabrán, de verdad verdad, lo que significa ser subditos de una majestad...
martes, 30 de diciembre de 2008
viernes, 28 de noviembre de 2008
Vivir en zozobra
En un país al revés es absolutamente obligatorio vivir en zozobra, porque la palabra paz está prohibida.
Los politiqueros vociferan que la gente de a pie no debe acostumbrarse a la eterna angustia, que tiene que atreverse a exigir tranquilidad, pero... porque en un país al revés siempre hay un pero... pero, los que están acostumbradísimos a vivir tranquilitos en medio del caos son, precisamente, los que gritan a la gente que no debe acostumbrarse a tanta loquera, es decir, los politiqueros. No hay quien los entienda...
Los politiqueros vociferan que la gente de a pie no debe acostumbrarse a la eterna angustia, que tiene que atreverse a exigir tranquilidad, pero... porque en un país al revés siempre hay un pero... pero, los que están acostumbradísimos a vivir tranquilitos en medio del caos son, precisamente, los que gritan a la gente que no debe acostumbrarse a tanta loquera, es decir, los politiqueros. No hay quien los entienda...
lunes, 24 de noviembre de 2008
Se conforman con un dulcito

En el país al revès de nuevo se aproximaba un día de repartición de golosinas; el dueño de la tienda donde las vendían a cambio de sumisión -dueño que en realidad no lo era, puesto que la había obtenido a la fuerza- se ocupaba de negociar los caramelos, chocolates, chupetas, confetis, suspiros, almidoncitos, melcochas, abrillantados andinos, coquitos, conservitas de plátano y cuanto dulce se pudiera considerar tan pero tan apetecible que nadie que fuera ambicioso, entregado a la tentación, resistiera rebajarse y arrodillarse para rogar por ellos. De la forma más grosera, el malvado los ofrecía, se regodeaba de tener en su poder el negocio, de que nada ni nadie se lo podría arrebatar y que solo él decidiría quien comería y quien no; vociferaba que únicamente aquellos que se rindieran a sus pies serían premiados con sus dulcitos. No había para todos, las cantidades estaban muy limitadas, así que quienes estaban loquitos por obtenerlos a como diera lugar, hacían lo imposible por convencer a cuanta persona se dejara de que si los apoyaban en su empeño ellos los dividirían en pedacitos; nadie les hacía caso. Cambiaron la estrategia y poco a poco lograron engatusar a unos cuantos, bajo el engaño de que si lograban arrebatarle una buena cantidad de golosinas al falso dueño, llegaría el momento de sacarlo de allí y devolver la tienda a sus verdaderos propietarios... lo que los engatusados no sabían era que los golosos habían hecho una sucio acuerdo de intercambio con el odioso repartidor: "mientras más tontos crean en nosotros y nos apoyen, más delicias nos entregas; tú quedarás como un ser generoso, dadivoso, sin egoismo, capáz de repartir a gente que te detesta... o sea, jamás nadie podrá sacarte de la tienda; nosotros, nos hartaremos y sofocaremos estas ansias de saborear".
Así fue como se repitió por enésima vez lo que siempre sucedía el día de repartición de golosinas en el país al revès: el dueño que no lo era siguió sentado en una silla que no era de él, haciendo de las suyas, los voraces viciosos de los dulces se empalagaron una vez más... y ¿los engatusados?; primero se jactaron de su gran "hazaña" colaboracionista y después, ¡DESPUES!... notarn que una vez más se habían dejado engañar... ¿Cuándo aprenderán?
Así fue como se repitió por enésima vez lo que siempre sucedía el día de repartición de golosinas en el país al revès: el dueño que no lo era siguió sentado en una silla que no era de él, haciendo de las suyas, los voraces viciosos de los dulces se empalagaron una vez más... y ¿los engatusados?; primero se jactaron de su gran "hazaña" colaboracionista y después, ¡DESPUES!... notarn que una vez más se habían dejado engañar... ¿Cuándo aprenderán?
domingo, 16 de noviembre de 2008
Se puede elegir "no elegir".
Cuando un país está al reves las campañas electorales son únicas, propias, insólitas. Cuando hay dos reducidos bandos en los extremos, supuestamente opuestos, y un gigantesco e incrédulo grupo en medio de ambos, la desesperacíon de aquellos es el pan de cada día. En lugar de emplear el poco tiempo disponible para la campaña en promocionar sus respectivos candidatos o de instruir en la correcta manera de ejercer el "derecho" a elegir, casi todos los mensajes se reducen a llamar a votar empleando la manipulación: la intimidación, el regaño, la repetición, el complejo de culpa...
Una cuña en particular me llamò la atención: artistas amedrentando, regañando, llamando "musiu" a quienes pretendan no asistir; una manera tan desagradable de "invitar" que da ASCO...
...Si un país al reves no lo estuviera, no habría que empeñarse en obligar a los electores a acudir a la fuerza; ellos, como siempre lo hicieron, se levantarían tempranito para ir alegremente, esperanzados, animadísimos, a ofrecer su apoyo al candidato de su preferencia, y no a obligarse, arrastrarse a regañadientes, ceñudos, murmurando groserías, para marcar un voto por un único personaje impuesto por un bando o por otro....¿ACASO ESTO ULTIMO ES ELEGIR?
Una cuña en particular me llamò la atención: artistas amedrentando, regañando, llamando "musiu" a quienes pretendan no asistir; una manera tan desagradable de "invitar" que da ASCO...
...Si un país al reves no lo estuviera, no habría que empeñarse en obligar a los electores a acudir a la fuerza; ellos, como siempre lo hicieron, se levantarían tempranito para ir alegremente, esperanzados, animadísimos, a ofrecer su apoyo al candidato de su preferencia, y no a obligarse, arrastrarse a regañadientes, ceñudos, murmurando groserías, para marcar un voto por un único personaje impuesto por un bando o por otro....¿ACASO ESTO ULTIMO ES ELEGIR?
lunes, 20 de octubre de 2008
El paìs de la anti-Navidad
En el paìs al revès, San Nicolàs es persona no grata, a pesar del color de su traje, porque, supuestamente, es gringo... pero... ¿Quièn le dijo a los mandoneros que es gringo? ¿Cuàl mente obtusa inventò tan aberrante mentira?... ¿Serìa Pinocho?... Probablemente, como a los dueños del règimen no les gusta la competencia, y Santa es un caballero tan generoso y popular, piensan que puede quitarles cancha, robarles càmara (un aparato que les encanta) y estàn planeando asociarlo con los que ellos consideran sus enemigos. No se han enterado, que el señor barrigòn de las botas negras (no asociadas con la derecha ni la polìtica), barba blanca, gorro con pom-pom en la punta, que conduce por el aire un vehìculo de varios renos de fuerza (en lugar de caballos) y se anuncia con una corneta de cascabeles y un ronco ¡JO JO JO!, es de otro lado, de màs lejos, de un lugar situado en lo que hoy es Turquìa... Tal vez lo detesten porque perteneciò a una familia rica y desde niño repartìa sus riquezas entre los pobres... y como ser rico es malo... y regalar es una actividad que solo ellos se pueden dar el lujo de ejercer... quizàs... hummmm... no sè.
Otro de los odiados por ser, supuestamente, gringo es el inocente muñeco de nieve... en este caso, creo que se trata de pura envidia, ya que en el paìs al revès durante la anti-navidad hay frìo, pero del cielo solo ha caìdo abundante nieve en sus picos màs altos (antes del calentamiento global) y resulta difìcil o casi imposible llegar hasta allà para armar un muñequito de esos a cada rato...aparte de la poquitica materia blanca y helada que se acumula en el lugar hoy dìa... Si supieran que el muñeco de nieve se convirtiò en sìmbolo navideño debido a la publicaciòn de un libro para niños en Alemania en el siglo XVIII, y que se viò por primera vez en el XVI, aunque en el paìs al revès cayera nieve a montones durante el ùltimo mes del año, de todas formas los dueños del règimen lo prohibirìan... porque detestan cualquier cosa que se vea blanca.
El àrbol es aceptado, siempre y cuando no lleve encima figuritas del gordito vestido de rojo y/o del señor fabricado con nieve.
Y... ¿El pesebre?, pues totalmente bienvenido, por "criollito"... , es decir, porque no se han enterado de que es parte de la tradiciòn cristiana, la religiòn traìda a territorio en la època de la odiadìsima colonizaciòn, de manos de los frailes misioneros -los mismos que se empeñaron en que los nativos debìan descartar a sus dioses y adorar a otro muy diferente-; ademàs, por desconocer que los protagonistas del pesebre son oriundos de muuuuuuuy lejos, de un lugar donde habìa mandoneros opresores que los persiguieron sin piedad.
Luego de este anàlisis, lo recomendable es que en el paìs al revès no se celebre la anti-Navidad, por no ser autòctona... Tendràn que inventar otro tipo de fiesta para llenar el hueco que dejarà.... hummm... quizà una elecciòn... no sè.
sábado, 18 de octubre de 2008
Ser rico es malo... cuando se es pueblo

Los mandoneros del paìs al revès llevan caso 10 años tratando de convencer a sus compatriotas de que ser rico es malo, aunque aquèllos, miembros de las cùpulas del règimen, por creerse dueños del paìs, se den vida... con dinero ajeno. Odian el capitalismo y cuando se refieren a èste, lo acompañan con el adjetivo "salvaje", solo que los salvajes son, precisamente, ellos mismos.
¿Còmo pueden convencer a una poblaciòn que disfrutò de libertad durante 40 años (bajo el dominio de las leyes, por supuesto), siendo autosuficiencientes, de que lo mejor del mundo es someterse al dominio de un mesìas mandonero?... ¿COMO?... !A LA FUERZA!, luciendo las armas, los tanques, los aviones, ¡EL UNIFORME!, cada vez que creen conveniente intimidar. Restregar en la cara al pueblo su vestimenta de aceituna rellena les encanta, pues suponen que asì logran pisotear la autoestima de cada alma que habita en el fulano paìs al revès.
La oposiciòn polìtica, que a fin de cuentas no lo es, porque si lo fuera no se someterìa a cuanta ocurrencia se le antoja al règimen, odia no poder manejar al pueblo a su antojo; lo odia en la misma medida y por los mismos motivos que los gobierneros: el pueblo aprendiò a se independiente, no es maleable, no se vende, tiene criterio propio...
¿Còmo pueden convencer a una poblaciòn que disfrutò de libertad durante 40 años (bajo el dominio de las leyes, por supuesto), siendo autosuficiencientes, de que lo mejor del mundo es someterse al dominio de un mesìas mandonero?... ¿COMO?... !A LA FUERZA!, luciendo las armas, los tanques, los aviones, ¡EL UNIFORME!, cada vez que creen conveniente intimidar. Restregar en la cara al pueblo su vestimenta de aceituna rellena les encanta, pues suponen que asì logran pisotear la autoestima de cada alma que habita en el fulano paìs al revès.
La oposiciòn polìtica, que a fin de cuentas no lo es, porque si lo fuera no se someterìa a cuanta ocurrencia se le antoja al règimen, odia no poder manejar al pueblo a su antojo; lo odia en la misma medida y por los mismos motivos que los gobierneros: el pueblo aprendiò a se independiente, no es maleable, no se vende, tiene criterio propio...
lunes, 13 de octubre de 2008
Tanto va el càntaro a la fuente, hasta que se rompe...
Casi 10 años yendo el càntaro a la fuente hasta que se rompiò; mandoneros (règimen) y polìtiqueros (supuesta oposiciòn), son los responsables. El càntaro se les hizo pedacitos, y por màs que inventan maneras de empatarlo, se les vuelve a desbaratar. No se sabe si lo hicieron a propòsito, por ignorantes o por brutos, el hecho es que no hallan manera de repararlo, porque no la hay.
Tal vez quisieron aplicar el mètodo Pavlov en los ciudadanos con oscuros y tenebrosos fines. En sus experimentos-torturas perrunas, Pavlov comprobaba que se podìa manipular la conducta, o el comportamiento (Pavlov decìa "condicionar" en lugar de manipular, para no quedar como un ser malvado ante el resto de la humanidad); al parecer, el investigador nunca se enterò de que solo era posible en animales, y mandoneros y politiqueros del paìs al revès (que tampoco lo sabìan), sin proponèrselo, para su desgracia, afortunadamente, lo demostraron muchos años despuès. Pavlov acostumbraba a su conejillo de Indias (un pobre perrito inocente) a buscar la comida en determinado lugar cada vez que escuchaba una campana; seguro ya, el perro, de que siempre hallarìa el alimento, entonces Pavlov, sàdico èl, no ponìa la "papa", tocaba la campana, y el animalito no encontraba nada, es decir, quedaba hambriento; lo que en realidad quedò demostrado fuè que decirle perro a Pavlov por su comportamiento con la fauna serìa insultar a la raza canina.
Los habitantes del paìs al revès, gente del presente, se niegan a hacer colas para que mandoneros y politiqueros puedan hacer creer al resto del mundo que allì se vive en democracia... Se niegan porque el mètodo Pavlov no funciona en humanos.
Ambos bandos, que en realidad son lo mismo aunque pretendan aparentar que son opuestos, insisten, insisten., insisten hasta el aburrimiento en que democracia es votar (botar, dirìa yo).
Apenas convencerse de que el pueblo se habìa vuelto incrèdulo, mandoneros y politiqueros, desesperados, afanados en mantener la apariencia de demòcratas en paìs democràtico, se creyeron inteligentes y se dedicaron a hacer convocatorias; los primeros, a elecciones una detràs de la otra; los segundos, a protestas de diversa ìndole, siempre pacìficas (porque no es un pueblo violento), en contra de los mandoneros. La gente, esperanzada, aceptò ambas invitaciones pero, al notar que votaban mas no elegìan; protestaban, pero apenas estaban a punto de lograr su objetivo, los convocantes, aparentemente, se acobardaban y daban marcha atràs, se sintieron como los perritos de Pavlov y dijeron "¡BASTA!".
Tal vez quisieron aplicar el mètodo Pavlov en los ciudadanos con oscuros y tenebrosos fines. En sus experimentos-torturas perrunas, Pavlov comprobaba que se podìa manipular la conducta, o el comportamiento (Pavlov decìa "condicionar" en lugar de manipular, para no quedar como un ser malvado ante el resto de la humanidad); al parecer, el investigador nunca se enterò de que solo era posible en animales, y mandoneros y politiqueros del paìs al revès (que tampoco lo sabìan), sin proponèrselo, para su desgracia, afortunadamente, lo demostraron muchos años despuès. Pavlov acostumbraba a su conejillo de Indias (un pobre perrito inocente) a buscar la comida en determinado lugar cada vez que escuchaba una campana; seguro ya, el perro, de que siempre hallarìa el alimento, entonces Pavlov, sàdico èl, no ponìa la "papa", tocaba la campana, y el animalito no encontraba nada, es decir, quedaba hambriento; lo que en realidad quedò demostrado fuè que decirle perro a Pavlov por su comportamiento con la fauna serìa insultar a la raza canina.
Los habitantes del paìs al revès, gente del presente, se niegan a hacer colas para que mandoneros y politiqueros puedan hacer creer al resto del mundo que allì se vive en democracia... Se niegan porque el mètodo Pavlov no funciona en humanos.
Ambos bandos, que en realidad son lo mismo aunque pretendan aparentar que son opuestos, insisten, insisten., insisten hasta el aburrimiento en que democracia es votar (botar, dirìa yo).
Apenas convencerse de que el pueblo se habìa vuelto incrèdulo, mandoneros y politiqueros, desesperados, afanados en mantener la apariencia de demòcratas en paìs democràtico, se creyeron inteligentes y se dedicaron a hacer convocatorias; los primeros, a elecciones una detràs de la otra; los segundos, a protestas de diversa ìndole, siempre pacìficas (porque no es un pueblo violento), en contra de los mandoneros. La gente, esperanzada, aceptò ambas invitaciones pero, al notar que votaban mas no elegìan; protestaban, pero apenas estaban a punto de lograr su objetivo, los convocantes, aparentemente, se acobardaban y daban marcha atràs, se sintieron como los perritos de Pavlov y dijeron "¡BASTA!".
miércoles, 8 de octubre de 2008
Descubrir es una cosa; destruir, otra.
¿Què es descubrir? Segùn el "Larousse" (diccionario de la lengua española que nos sirve para poder entendernos), significa:
*Manifestar lo que estaba oculto o destapar lo que estaba tapado.*Hallar lo que estaba ignorado.*Inventar.*Alcanzar a ver.*Quitarse el sombrero.
El señor aquèl que llegò del otro lado del charco con su flota de tres carabelas hallò lo que estaba ignorado, es decir, podemos afirmar que, segùn el diccionario Larousse, descubriò... descubrìò lo que la gente de donde èl procedìa no sabìa que existìa. Antes de que ese señor viera las tierras de este lado del planeta, ya otros las habìan "descubierto": se sabe de humanos procedentes del segundo gran charco y de la regiòn norte del primero, que arribaron navegando en sus embarcaciones (ambos grupos, en èpocas diferentes). Los que llegaron del norte, trataron de quedarse, pero encontraron pobladores (que seguramente tambièn habìan "descubierto" el sitio); recièn llegados y habitantes se enfrentaron unos a otros a muerte, asì que luego de unos pocos viajes, los visitantes decidieron largarse y buscar por otro lado.
La ola de "conquistadores"armados que se puso de moda luego de que el marino descubridor patrocinado por la reina regara la noticia de su hazaña, se encontrò con numerosìsimos grupos de nativos, cada uno con costumbres, lengua, ritos, modos, ropas, viviendas, diferentes entre sì. El marino virrey no imaginaba lo extenso de su descubrimiento y la cantidad de gente que allì vivìa. Mientras no fueron descubiertos, los pobladores nativos que se encontraban relativamente cercanos, se enfrentaban con frecuencia en batallas sangrientas por territorios, dominio, comida, riquezas (hacìan, pràcticamente, lo mismo que hicieron con ellos aquellos que lograron someterlos e imponerles su cultura, posteriormente a pisar suelo del "Nuevo Mundo" el señor almirante con tìtulo postizo).
*Manifestar lo que estaba oculto o destapar lo que estaba tapado.*Hallar lo que estaba ignorado.*Inventar.*Alcanzar a ver.*Quitarse el sombrero.
El señor aquèl que llegò del otro lado del charco con su flota de tres carabelas hallò lo que estaba ignorado, es decir, podemos afirmar que, segùn el diccionario Larousse, descubriò... descubrìò lo que la gente de donde èl procedìa no sabìa que existìa. Antes de que ese señor viera las tierras de este lado del planeta, ya otros las habìan "descubierto": se sabe de humanos procedentes del segundo gran charco y de la regiòn norte del primero, que arribaron navegando en sus embarcaciones (ambos grupos, en èpocas diferentes). Los que llegaron del norte, trataron de quedarse, pero encontraron pobladores (que seguramente tambièn habìan "descubierto" el sitio); recièn llegados y habitantes se enfrentaron unos a otros a muerte, asì que luego de unos pocos viajes, los visitantes decidieron largarse y buscar por otro lado.
La ola de "conquistadores"armados que se puso de moda luego de que el marino descubridor patrocinado por la reina regara la noticia de su hazaña, se encontrò con numerosìsimos grupos de nativos, cada uno con costumbres, lengua, ritos, modos, ropas, viviendas, diferentes entre sì. El marino virrey no imaginaba lo extenso de su descubrimiento y la cantidad de gente que allì vivìa. Mientras no fueron descubiertos, los pobladores nativos que se encontraban relativamente cercanos, se enfrentaban con frecuencia en batallas sangrientas por territorios, dominio, comida, riquezas (hacìan, pràcticamente, lo mismo que hicieron con ellos aquellos que lograron someterlos e imponerles su cultura, posteriormente a pisar suelo del "Nuevo Mundo" el señor almirante con tìtulo postizo).
jueves, 2 de octubre de 2008
Cada loco con su tema
Antes de que el paìs anduviera al revès, cada quien se ocupaba de lo suyo: de su profesiòn, de su oficio o de su flojera. En el paìs habìa ingenieros, arquitectos, maestros, profesores, enfermeras, mèdicos, odontòlogos, enterradores, comerciantes, artesanos, taxistas, "oficce-boys", damas de la noche, amas de casa, jubilados, polìticos... en fin, no existìa una ocupaciòn que no fuera ejercida por al menos un habitante; todos ocupaban su tiempo en lo propio, ya fuera trabajo, descanso u ocio. Cuando a la minorìa empeñada en que el paìs andaba torcido se le ocurriò la idea de que la polìtica no era solo de los polìticos, sino que los millones y millones de ciudadanos de ese paìs estaban obligados a meterse en el asunto, no imaginaron lo que provocarìan. Estaban confiados en que los compatriotas eran bolsas, que podrìan manipularlos a gusto sin consecuencias; juraban que todo aquèl que no fuera "politiquero de profesiòn", no entenderìa de engaños, falsas promesa, fraudes, etc.
Los arquitectos nunca exigieron a los polìticos que diseñaran sus obras; los maestroas, que dictaran sus clases; los obstetras, que atendieran los partos; los albañiles, que prepararan cemento; los carpinteros, que serrucharan madera; los vigilantes nocturnos que se desvelaran; los policìas, que expusieran la vida; los periodistas, que cubrieran las noticias; las manicuristas, que les "hicieran las uñas" a las doñas; las chicas de servicio, que pasaran coleto; los editores, que publicaran sus libros; los taxistas, que trasladaran a sus pasajeros... al contrario, los polìticos se sirvieron de todos ellos y de cada persona, fuera cual fuera la profesiòn u oficio que desempeñaran, es màs, en època electoral, cuando necesitaban apoyo, adulantes ellos, los buscaban, para luego, apenas obtenido el cargo por votaciòn popular, darles la espalda y abandonarlos.
En un principio, al enterarse de las intenciones de los polìticos,todo aquèl que no lo era, moviò la cabeza de lado a lado y expresò la palabra ¡NO!`-asì mismo, encerrada en signos de admiraciòn-; rechazaban la idea, ya que si ellos empleaban su tiempo y esfuerzo en sus ocupaciones, los señores polìticos debìan hacer lo propio, pero............¡QUE VA!, no se daban por vencidos. Como no hallaban manera de convencer a sus compatriotas y mantenerlos cautivos, se les ocurriò crearles un permanente complejo de culpa, e inventaron que todo habitante del paìs estaba obligado a meterse de lleno en la cosa porque de ellos dependìa que funcionara... o sea... le arrimaron las responsabilidades al pròjimo. Era algo asì como si el cirujano le exigiera al polìtico que operara al paciente en su lugar, para que la vida de este pudiera ser salvada; o que el profesor le pidiera que dictara sus clases porque, de lo contrario los alumnos serìan ignorantes para siempre; que el barbero los llamara para que cortaran el cabello a los clientes, pues solo asì ellos quedarìan satisfechos... ¡EL COLMO!
Pasò el tiempo; la insistencia era mayor, todo un fastidio; hasta que lograron su objetivo y los ciudadanos acabaron politizados, solo que a tal punto que los polìticos, ahora conocidos como politiqueros, se aterrorizaron. Ante el peligro de gente con los ojos bien abiertos, capacidad de raciocinio comprobada, voluntad fèrrea, valentìa al por mayor, libres de pensamiento, no les quedaba otra que probar nuevos mètodos de control. ¿Còmo engatusar a esa masa incontrolable?... Òptaron por exigirles todavìa màs, y con el mismo afàn de dominio que caracterizò a los venidos del otro lado del charco siglos atràs, combinaron el ya enraizado complejo de culpa con manipulaciòn renovada (basada en el rencor, el odio y la venganza), ofrecimientos y amedrentamiento. La mezcla perfecta habìa sido inventada... segùn ellos.
Los tiempos eran otros, el paìs ya estaba de cabeza y cayendo al precipicio; hubo quienes aceptaron ofrecimientos sin el màs mìnimo complejo de culpa; algunos fueron manipulados gracias al amedrentamiento; otros no necesitaron manipulaciòn, pues de por sì ya eran rencorosos, vengativos, acomplejados y cargados de odio; la inmensa mayorìa no se dejò amendrentar ni manipular, pero sì acomplejar... amaban a su paìs......Fuè entonces cuando sin saberlo, marcaron su destino incierto.
Llegò un momento en que el pueblo se hizo experto en lo suyo y en la polìtica, al punto que surgieron terribles preguntas: ¿Para què sirven los polìticos de oficio, si no ejercen sus funciones por sì mismos sino que se las recuestan al pròjimo?... ¿Para enredar?... ¿Para obstruir?... ¿Para destruir?... ¿Para discursear?... ¿Para vociferar?... ¿Para ser candidatos a algo y luego soltarle el asunto a los demàs?... ¿Para mandonear?................¿Para mandonear?...
La masa se tornò incrèdula... perdiò la fe.
Los arquitectos nunca exigieron a los polìticos que diseñaran sus obras; los maestroas, que dictaran sus clases; los obstetras, que atendieran los partos; los albañiles, que prepararan cemento; los carpinteros, que serrucharan madera; los vigilantes nocturnos que se desvelaran; los policìas, que expusieran la vida; los periodistas, que cubrieran las noticias; las manicuristas, que les "hicieran las uñas" a las doñas; las chicas de servicio, que pasaran coleto; los editores, que publicaran sus libros; los taxistas, que trasladaran a sus pasajeros... al contrario, los polìticos se sirvieron de todos ellos y de cada persona, fuera cual fuera la profesiòn u oficio que desempeñaran, es màs, en època electoral, cuando necesitaban apoyo, adulantes ellos, los buscaban, para luego, apenas obtenido el cargo por votaciòn popular, darles la espalda y abandonarlos.
En un principio, al enterarse de las intenciones de los polìticos,todo aquèl que no lo era, moviò la cabeza de lado a lado y expresò la palabra ¡NO!`-asì mismo, encerrada en signos de admiraciòn-; rechazaban la idea, ya que si ellos empleaban su tiempo y esfuerzo en sus ocupaciones, los señores polìticos debìan hacer lo propio, pero............¡QUE VA!, no se daban por vencidos. Como no hallaban manera de convencer a sus compatriotas y mantenerlos cautivos, se les ocurriò crearles un permanente complejo de culpa, e inventaron que todo habitante del paìs estaba obligado a meterse de lleno en la cosa porque de ellos dependìa que funcionara... o sea... le arrimaron las responsabilidades al pròjimo. Era algo asì como si el cirujano le exigiera al polìtico que operara al paciente en su lugar, para que la vida de este pudiera ser salvada; o que el profesor le pidiera que dictara sus clases porque, de lo contrario los alumnos serìan ignorantes para siempre; que el barbero los llamara para que cortaran el cabello a los clientes, pues solo asì ellos quedarìan satisfechos... ¡EL COLMO!
Pasò el tiempo; la insistencia era mayor, todo un fastidio; hasta que lograron su objetivo y los ciudadanos acabaron politizados, solo que a tal punto que los polìticos, ahora conocidos como politiqueros, se aterrorizaron. Ante el peligro de gente con los ojos bien abiertos, capacidad de raciocinio comprobada, voluntad fèrrea, valentìa al por mayor, libres de pensamiento, no les quedaba otra que probar nuevos mètodos de control. ¿Còmo engatusar a esa masa incontrolable?... Òptaron por exigirles todavìa màs, y con el mismo afàn de dominio que caracterizò a los venidos del otro lado del charco siglos atràs, combinaron el ya enraizado complejo de culpa con manipulaciòn renovada (basada en el rencor, el odio y la venganza), ofrecimientos y amedrentamiento. La mezcla perfecta habìa sido inventada... segùn ellos.
Los tiempos eran otros, el paìs ya estaba de cabeza y cayendo al precipicio; hubo quienes aceptaron ofrecimientos sin el màs mìnimo complejo de culpa; algunos fueron manipulados gracias al amedrentamiento; otros no necesitaron manipulaciòn, pues de por sì ya eran rencorosos, vengativos, acomplejados y cargados de odio; la inmensa mayorìa no se dejò amendrentar ni manipular, pero sì acomplejar... amaban a su paìs......Fuè entonces cuando sin saberlo, marcaron su destino incierto.
Llegò un momento en que el pueblo se hizo experto en lo suyo y en la polìtica, al punto que surgieron terribles preguntas: ¿Para què sirven los polìticos de oficio, si no ejercen sus funciones por sì mismos sino que se las recuestan al pròjimo?... ¿Para enredar?... ¿Para obstruir?... ¿Para destruir?... ¿Para discursear?... ¿Para vociferar?... ¿Para ser candidatos a algo y luego soltarle el asunto a los demàs?... ¿Para mandonear?................¿Para mandonear?...
La masa se tornò incrèdula... perdiò la fe.
martes, 30 de septiembre de 2008
La derecha nunca irà por el centro, mucho menos cuando es izquierda...


Antes de que el paìs se volteara al revès, algunos insistìan en que habìa que enderezarlo hacia la derecha porque estaba torcido. Ciertas personas, hoy consideradas adivinas, aconsejaron no hacerlo, pues resultaba totalmente riesgoso; no fueron escuchados... La minorìa empeñada en sacarlo del camino que llevaba, supuestamente equivocado, empujò y empujò, hasta conseguir su objetivo, y en corto tiempo esa gente se diò cuenta de que habìan echado al paìs por un barranco, al parecer, sin fondo, al cual todavìa sigue cayendo, siempre patas arriba, es decir, al revès... Todos, todos, ¡TODOS!, llevan años haciendo comparaciones entre el paìs de ahora y el de antes, unos porque les parece perfecto andar de cabeza y hacia atràs; la mayorìa porque piensan que eran felices y no se habìan dado cuenta.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Futuro asegurado
jueves, 4 de septiembre de 2008
Habìa una vez un paìs...

Habìa una vez un pequeño paìs, situado en un diminuto planeta que giraba junto a otros ocho alrededor de un astro enorme, èste ùltimo todo fuego, muy caliente; los 10 (planeta, astro y demàs), acompañados de los respectivos satèlites, un anillo de asteroides y algunos otros elementos màs, constituìan un minùsculo sistema acomodado en cierto rinconcito de una galaxia, colocada èsta en el Universo infinito durante su formaciòn, gracias a una "magia" estudiada por muchos, pero nunca definitivamente comprobada...
Ese paìs no existiò desde que el mundo es mundo, no, "añales" atràs el que serìa su territorio se confundìa con el resto, en una especie de caos de materia informe hecha de sustancias diversas tratando de agruparse en un todo. Muchìsimo despuès, el paìs, que aun no era paìs, habìa sido un microscòpico e insignificante puntito de una enorme masa sòlida rodeada por una gigantesca cantidad de lìquido; ambos dos, sòlido y lìquido, para entonces, elementos principales del planeta en cuestiòn, los que que antes de llegar a ser lo que eran, debieron estar sometidos a transformaciones constantes, pasando por muchos acontecimientos catastròficos que los moldearon, inclusive, cuando el planeta era muy joven, tuvieron que transitar por un estado intermedio y ser una especie de caldo fangoso, pestilente y burbujeante.
Al paso del tiempo, contado en miles de millones de años, en determinado momento de la historia del planeta, la misma magia no comprobada diò lugar a la "vida" dentro de dicho caldo, vida representada por una simple molècula, que despuès resultò en cèlula, a partir de la cual, gracias a la lenta e indetenible "evoluciòn", luego de millones de mutaciones, el planeta quedò poblado de seres... ninguno de ellos "humano"... Allì estaba el planeta, con la dura costra y el amplio y profundo ocèano sobre èl... ya habitado.
Los cambios no se detenìan; se alternaban el frìo, el calor, el viento, los terremotos, los volcanes... cada cierto lapso los golpeaban duramente, hasta que la costra se fracturò, se volviò pedazos que se separaron, flotaron, giraron, navegaron, chocaron... El clima nunca era estable, podìa ser tan frìo que congelara el lìquido y tan càlido que lo derritiera; habìa larguìsimas èpocas en que la mitad superior del planeta era hielo permanente, sucedidas por otras en que el hielo se alejaba hacia el norte, muy hacia arriba. Existìan lugares de costra y del lìquido que no eran afectados por las inestables temperaturas: todos aquellos situados, aproximadamente, de la mitad del planeta hacia abajo, hacia el sur.
Tuvo que transcurrir mucho tiempo para que tuvieran origen los que hoy llamamos "seres humanos"... desde ese momento y hasta hoy fuè necesario que trancurrieran 3.500 millones de años...es decir, una cosita de nada en relaciòn a lo que antiguedad de planetas se refiere.
Hay muchas opiniones en relaciòn al momento y lugar en que surgiò esa vida "inteligente" denominada asì por ellos mismos posteriormente, muy en el futuro; lo cierto es que apareciò y se perfeccionò poco a poco. Su existencia siempre fuè dura, difìcil, y aquellos seres humanos del inicio debieron superar infinidad de sucesos para llegar al siglo 21, al nuevo milenio...
Pero, ¿y el paìs?... ¿cuàndo se hizo paìs?... En determinado momento de la historia, un señor propuso a cierta reina un viaje al otro lado de un enorme "charco", uno que habìa tenido orìgen a partir del lìquido inicial durante la formaciòn del planeta. A simple vista, en la orilla opuesta no se observaba nada de nada, ùnicamente el horizonte, pero el señor deseaba llegar hasta allà a como diera lugar para comerciar con un sitio ubicado precisamente allì, un reino diferente, que poseìa productos muy buscados; el hombre pretendìa encontrar una ruta nueva, propia, libre de competidores o cobradores de peajes.
La reina consultò con sus asesores y ellos clamaron que tal ocurrencia era una locura. El señor propuso la idea a otros y tambièn le dijeron ¡NO!...¡MUY COSTOSO! ¡Y USTED ES MUY AMBICIOSO!...Despuès de mucho insistir, de acordar menores porcentajes para èl y de nueva consulta por parte de la reina, èsta aceptò patrocinarlo y asì, con una tripulaciòn conformada por ladrones, estafadores, asesinos y demàs "joyitas", que habìan cambiado càrcel por libertad si acompañaban a un insistente caballero -ahora con postizo grado de almirante y futuro virrey de cuanto terreno pudiera encontrar-, el viaje se iniciò, encaramados todos en sus barcos, repartidos en tres carabelas.
Navegaron y navegaron, hasta creyeron estar irremediablemente perdidos, y cuando pensaron que solo restaba morir de hambre y sed en medio de aquella lìquida inmensidad, el vigìa gritò: ¡TIERRAAAAAA!... estaban salvados. Juraban haber arribado a donde tenìan planeado. Echaron anclas, remaron hasta la playa, y tal como habìa sido acordado con la reina, el almirante clavò bandera en cada lugar que pisaban, inclusive en aquèllos donde encontraron moradores. Ya de regreso, apenas los gobernantes de otros sitios se enteraron de que existìa un mundo rico en infinidad de cosas màs allà del charco, decidieron que cada uno tenìa derecho a tomar su parte, de modo que organizaron expediciones. El mismo almirante realizò mas de una visita al Nuevo Mundo o Mundo Nuevo que, a decir verdad, era tan viejo como aquel de donde venìan los extranjeros dispuestos a conquistar.
Barcos y gente iban y venìan; se sucedìan duros y difìciles enfrentamientos o victorias màs o menos sencillas entre los forasteros y los nativos -èstos,personas que a fin de cuentas no eran autòctonos, pues apenas resultaban ser descendientes de quienes se habìan establecido muchìsimo tiempo antes: unos procedentes de algunas islas del segundo enorme charco, todavìa totalmente desconocido para los conquistadores del momento; otros del mismìsimo lugar de origen de estos ùltimos en èpocas cuando los reyes y reinas no existìan, y penetraron justo por el norte, cuando los enormes trozos de la costra sòlida estaban conectados por puentes de hielo... y segùn los màs osados, o fantasiosos, de otros planetas, en sus naves espaciales, para dejar, una extraña cultura que fuè heredada por siglos y siglos...
La idea de los foràneos era arrasar todo lo que existìa; fundar nuevas cuidades y aldeas; cambiar los nombres a cada sitio y cosa; imponer costumbres, valores, religiòn, idioma... y gobernantes. Todo lo que encontraran debìa desaparecer y ser sustituìdo por algo semejante a lo que conocìan en sus tierras de orìgen a como diera lugar...¡Y vaya que lo lograron!...Reducidos los nativos, acabados algunos enfrentamientos con grupos empeñados en defender sus vidas, su manera de ser, sus tradiciones y demàs, las colonias se multiplicaron... y la gente tambièn. Ahora venìa la etapa de explotaciòn de riquezas.
Los naturales eran considerados holgazanes, de modo que surgiò la idea de "importar" trabajadores, y fuè entonces cuando se iniciò el comercio de humanos de piel oscura convertidos en esclavos... Poco a poco, aldeas, pueblos y ciudades tomaron forma, y en ellas habitaban seres de pieles en tres colores diferentes: "blanca", "cobriza" y "negra". La naturaleza indetenible actuò y los colores se mezclaron, para dar lugar a otros nuevos, pero el predominio en poder y comodidades lo seguìan teniendo los de piel clara.
En cierto momento, transcurridos varios siglos, alguien dijo por primera vez la palabra "independencia" y su pronunciaciòn creò un eco tal, que se escuchò en todo el contorno del planeta. En el el territorio que algùn dìa serìa èl paìs de esta historia, un hombre menudo y delgado logrò captar el vibrante tèrmino con claridad y se estremeciò su corazòn, asì que decidiò dedicar su vida entera a lograr la plena independencia de su terruño y de otras regiones circundantes. Guerras, batallas, enfrentamientos entre dos bandos opuestos, uno al servicio de la Monarquìa y otro cuya ùnica meta era la Repùblica. Hubo triunfos y derrotas en ambas partes... ganò la Repùblica, aunque su nacimiento se viò empañado por rivalidades entre los que la hicieron realidad; acabò, ademàs, la esclavitud, solo que èsta dejò una profunda y sensible cicatrìz. ¡EL PAIS HABIA NACIDO!
Mas de un siglo despuès, otra palabra resonò a los cuatro vientos: DEMOCRACIA, un sistema donde los pueblos gobiernan representados por personas que ellos mismos eligen mediante el voto. La nueva idea calò en las mentes y se convirtiò en un nuevo motivo de lucha y de triunfo asegurado en el paìs en cuestiòn, gracias al compromiso de ciudadanos dispuestos a conseguirlo, aun a costa de sus propias vidas... La DEMOCRACIA venciò; en adelante y por 4o años serìa una Repùblica con un sistema Democràtico.
...Y despuès...¿despuès?... despuès.......................................
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